Buenos Aires durante la Feria del Libro

Cuando abre la Feria del Libro, Buenos Aires para mí es una fiesta. La Feria es un imán que atrae a visitantes de todas partes del mundo. Algunos vienen a  promocionar sus libros, otros a buscar novedades o a  participar de las muchas actividades que ofrece la Feria. Buena parte de los invitados internacionales desfilan, aprovechando la visita, no solo por la Feria, sino por distintos centros culturales (la Biblioteca Goethe, la Alianza Francesa, la Fundación Osde, la Biblioteca Nacional, el Malba, el IES en Lenguas Vivas “Juan Ramón Fernández”), dando charlas, participando de mesas redondas o presentando sus últimos libros.

Dos días antes de la inauguración de la Feria, comienzan las jornadas profesionales. Para los que participamos, son días de completa ebullición. Es encontrarse con colegas, con personas que tienen los mismos intereses, que tienen muchas ganas de hablar de sus proyectos, de sus trabajos, es conocer gente y uno sabe que en ese contexto siempre surgen cosas interesantes. Durante tres días se ofrecen múltiples actividades de capacitación,  rondas de negocios, seminarios y charlas para todos los profesionales ligados al sector del libro: editores, bibliotecarios, traductores, ilustradores y libreros.

Como traductora, asisto a las Jornadas para Traductores organizadas por la AATI (Asociación Argentina de Traductores e Interpretes). Este año con la presencia del escritor británico Giles Foden, autor de El último rey de Escocia (1998). Foden fue el escritor invitado por la “Escuela de Otoño de Traducción Literaria”  que se organiza en el IES en Lenguas Vivas. Allí se reunieron durante una semana un grupo de traductores seleccionados con Foden, para trabajar en la traducción de extractos de una novela en ejecución. Luego  en la Feria se habló acerca de la experiencia de traducir en colaboración con el autor.

Hubo también una mesa de editores extranjeros que promocionaron los programas de subsidios  a la traducción de sus países, donde también estuvieron algunos representantes del Programa Sur, el programa argentino de subsidio creado en el año 2009,  que ya ha subsidiado la traducción y publicación de más de 1060 obras argentinas a 43 idiomas.

A propósito de este tema,  también se realizó entre el 23 y el  29 de abril  la XV “Semana TyPA de Editores” en la que la Fundación TyPA (Teoría y Práctica de las Artes) invita desde hace quince años a diez editores y traductores extranjeros para dar a conocer la escena literaria argentina y fomentar la traducción de nuestros libros.

Cgbmc7uW8AAyUSt

Foto: Página TyPA

Volviendo a la Feria, de las diferentes charlas me interesó sobre todo la de Alejandro Dujovne (investigador del Conicet) acerca de la circulación de las traducciones, que es en definitiva la circulación de la cultura y en donde se ven claramente las influencias que unos países ejercen sobre otros. Influencias que a veces no son tan evidentes como imaginamos. Más adelante escribiré una nota sobre este tema.

De las tantas presentaciones de libros, elegí la de El monarca de las sombras, de Javier Cercas. La novela cuenta la historia del tío abuelo de Cercas, muerto durante la guerra civil española. Fue una presentación interesante ya que la escritura de la novela planteaba un conflicto  serio para Cercas, y es que durante mucho tiempo le avergonzó que su tío abuelo hubiera peleado a favor de Franco.  Era más bien algo para ocultar. Y sin embargo…y a pesar de la ideología de Cercas, en las antípodas, necesitaba contar esa historia.

CercasGuerreiro1

Javier Cercas y Leila Guerriero. Foto: Marina Renó

Cuando unos días más tarde fui a escuchar a Bernhard Schlink, autor de El Lector (1995), a la Fundación Osde, el tema surgió otra vez. Alguien del público preguntó cuándo iban los alemanes a dejar de sentirse culpables por la guerra. Y ahí está el dilema. Schlink contestó con más preguntas: qué hacemos los alemanes con la memoria de nuestros antepasados que participaron de esa historia terrible. Qué hacemos con esas personas que hoy condenamos, pero son o fueron parte de nuestras familias,  padres de amigos,  personas que queremos.  Entonces la culpa persiste.

En definitiva,  lo que sentía Cercas por la historia de su tío abuelo, puede sentirlo el alemán que tuvo un abuelo nazi o el americano que tuvo un bisabuelo esclavista. Y más allá de lo individual, las sociedades se comportan de la misma forma. Todos cargamos una historia.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s