Memorias de un “niño malo”

Un hombre de sesenta años recibe su diagnóstico médico: leucemia. Poco después decide escribir sus memorias. ¿Y  qué escribe en sus memorias un intelectual brillante, profesor, ensayista y activista político? ¿Escribe sobre sus treinta años de trabajo académico?, ¿sobre la cultura y la política de las que ha sido protagonista? No. Escribe sobre su lejana infancia y su adolescencia, sobre la conflictiva relación con su padre, sobre la fuerte conexión con una madre cariñosa pero manipuladora, sobre la educación que recibió —opresiva y exigente—, sobre su sumisión a la figura paterna, sobre el mundo árabe, y sobre la invención de sus padres: Edward Said.

Lejos de toda intelectualidad, Said recuerda su niñez de “niño malo”, la exigencia del colegio inglés al que fue enviado por su padre, un comerciante muy exitoso de carácter fuerte, que pretendía que su hijo fuera lo que él quería que fuese, alguien parecido a sí mismo. Como resultado, la sensación de ser defectuoso, incapaz, malo.

Clases de apoyo, clases de piano, clases de catequesis, horas de deporte obligado, equitación el fin de semana  y la mínima dosis de tiempo libre para no dar oportunidad a malas ideas. “Eres muy listo —me decían siempre— pero no tienes carácter, eres perezoso y malo”. “Por qué siempre te estás metiendo en problemas”, repetía su madre.

 

IMG_3408 (2)

Sección de fotos familiares

 

Said nace en Jerusalem en 1935, cuando Jerusalem era parte de Palestina. Pasa su infancia y adolescencia en El Cairo, Egipto, y los veraneos en Palestina con su familia extensa de tíos y primos. A los dieciséis años, después de ser echado del colegio al que asistía, su padre lo envía a estudiar a los Estados Unidos, lugar del que nunca volvería y donde viviría el resto de su vida, alejado de su hogar y su familia. Pasa dos años internado en un colegio, luego varios años en la Universidad de Princeton y más tarde hace su doctorado en Harvard.

Palestino en Egipto, aislado dentro del círculo de su familia extranjera, árabe en un colegio inglés, católico en un país musulmán. Malo en los deportes, acusado por sus profesores de distraído, mentiroso y problemático. Más tarde, palestino en un país pro Israel (Estados Unidos).  El título de sus memorias, Fuera de lugar,  dice todo de él. Esa fue la sensación que tuvo a lo largo de toda su vida y que se hizo carne en su personalidad, a tal punto que hacia el final de su vida acepta ese sentirse fuera de lugar y dice:

“A veces me percibo a mí mismo como un cúmulo de flujos y corrientes. Prefiero esto a la idea de una identidad sólida, a la que la gente atribuye una enorme relevancia[…] Me gusta pensar que son una forma de libertad, aunque no estoy seguro de que sea así. Ese mismo escepticismo es uno de los motivos a los que quiero aferrarme. Después de tantas disonancias en mi vida he aprendido finalmente a preferir no estar del todo en lo cierto y quedarme fuera de lugar.”

Said compara y analiza la educación inglesa y la educación estadounidense de los colegios a los que fue en la primaria en El Cairo. Más adelante, cuando llega a los Estados Unidos compara la manera de ser estadounidense con la manera de ser árabe. Como trasfondo de su infancia, la Segunda Guerra mundial, y más tarde el conflicto del Líbano.

En los últimos capítulos cuenta, con menos detalle, sus años de universidad y algunas aventuras sentimentales de su juventud, pero deja completamente afuera su largo matrimonio. Su mujer Mariam C. Said y sus dos hijos lo acompañaron y sostuvieron durante su larga enfermedad.

El libro, que Edward Said escribió durante cinco años en medio de su tratamiento, recibió en 1999 el premio New Yorker al Mejor libro de ensayo del año. Es excelente la traducción de Xavier Calvo que fluye con toda naturalidad y capta todos los matices y la fina sensibilidad de Said. Un traductor muy a la altura de estas memorias. Said vivió todavía cuatro años más y murió en el 2003 a los 67 años, en Nueva York.


Said

Said escribió más de veinte libros sobre cultura, política, crítica literaria y musical. En 1978 publica el ensayo Orientalismo, su trabajo más influyente, en el que critica la falsa visión de Occidente sobre Oriente. Esa visión, según Said, no es más que un conjunto de prejuicios que han servido de justificativo para propiciar una relación de dominación colonialista con el Oriente.

Edward Said hizo toda su carrera de docente en la Universidad de Columbia, donde enseñó Literatura inglesa y literaturas comparadas. Fue crítico literario y crítico musical, además de pianista; fue activista político y defensor de la causa palestina en los Estados Unidos. Su  posición en los últimos años, fue la de crear un Estado binacional.

En 1999, junto con su amigo, el director de orquesta argentino judío, Daniel Barenboim, crearon la Orquesta del Diván de Oriente y Occidente (nombre inspirado en el libro de poemas de Goethe) donde jóvenes talentos palestinos, árabes e israelíes se reúnen para hacer música y en donde funciona un foro de diálogo y reflexión sobre el conflicto israelí-palestino.  En el año 2002, Barenboim y Said fueron distinguidos con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

barenboim and said

Foto: Fundación Barenboim-Said

“Siempre necesitamos el apoyo moral, necesitamos la imaginación del mundo, necesitamos demostrar a aquellos que crean que Palestina/Israel es la tierra de un solo pueblo, que es una tierra para dos pueblos que no pueden ni exterminarse ni expulsarse los unos a los otros sino que, de alguna manera, tienen que acercarse como iguales, con derechos iguales de vivir en paz y seguridad, juntos.”

Parte del discurso de Edward Said de aceptación del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia

 

Compré las memorias de Edward Said pensando que sería un libro  interesante, no imaginé que me cautivarían por completo. Fuera de lugar es una de esas joyas que incluso leyendo mucho, uno se encuentra muy cada tanto. Sin dudas, voy a conservar estas memorias en el estante de mis preferidos.

 

 

 

1 comentario

  1. […] la superioridad europea y por eso desprecia sus propios orígenes y la cultura de sus ancestros. En Fuera de lugar, Said cuenta su infancia y adolescencia en Egipto, en donde su padre, un exitoso comerciante […]

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s