Una pasión indestructible

Cumbres borrascosas (1847), de Emily Brontë, es un clásico de la literatura inglesa. ¿Y qué significa ser un clásico? Un clásico nunca agota lo que tiene para decirnos, dice el escritor Italo Calvino. Un clásico es lo suficientemente complejo, abierto y ambiguo como para dar lugar a múltiples interpretaciones, dice el crítico literario Frank Kermode, y de hecho son incontables los ensayos críticos que analizan la complejidad de su argumento y su estilo. La invención de Cumbres borrascosas es tan contundente  que tras ciento setenta años seguimos leyéndola y releyéndola sin que podamos resistirnos a la vida apasionada que se agita en su interior.

Dos familias viven en los páramos desolados del norte de Inglaterra. Los Earnshaw,  en Cumbres borrascosas; los Linton, en La granja de los tordos. Las dos familias se entrecruzan por espacio de dos generaciones y el conflicto llega de la mano del extranjero. Earnshaw padre vuelve de un viaje con un niño de piel oscura (presumiblemente gitano) que encuentra vagando solo en las calles. Lo adopta y lo lleva a Cumbres borrascosas donde vive con su mujer y sus dos hijos: Hindley y Cathy. El mítico personaje de Heathcliff tendrá un efecto devastador sobre las dos familias.

Los celos de Hindley derivan en una rabia desmedida hacia Heathcliff. Al morir el viejo Earnshaw, Hindley da rienda suelta a su odio y humilla a Heathcliff en todo momento, privándolo de educación y reduciéndolo a nivel de servidumbre.

Cathy ama a Heathcliff de manera incondicional. El amor de Cathy y Heathcliff es indestructible, y en cierta medida incestuoso, porque se crían como hermanos, aunque no lo son. Es un amor que sobrevive incluso a la traición, incluso a la muerte.  Los elementos sobrenaturales de la novela exacerban aún más el clima de perturbación.

Todo en Cumbres borrascosas es excesivo. El sufrimiento de los personajes, la violencia siempre a punto de estallar. Hasta las fuerzas de la naturaleza, el viento y las tormentas, se descargan con más furia sobre Cumbres borrascosas. En contraste, La granja de los tordos es la representación de la armonía y la civilidad. Sin embargo, esa paz terminará cuando Cathy decida casarse con Edgar Linton, una unión más conveniente de acuerdo a su posición social.

Heathcliff se vuelve entonces un ser diabólico, capaz de diseñar la venganza más cruel contra todos aquellos que lo maltrataron. ¿Pero por qué a pesar de todo nos es imposible odiarlo…? ¿Por qué Heathcliff ejerce tal fascinación en nosotros que somos incapaces de juzgarlo y le perdonamos las actitudes más despreciables? ¿Por qué su sufrimiento eclipsa el de todos los demás y solo nos importa el suyo?

Quizás sea por esa pasión animal, primitiva, sin límites, que no se detiene ante nada ni ante nadie; quizás sea el deseo ancestral de un amor desenfrenado, simbiótico, de fusión total con el otro, ajeno a toda racionalidad y la fantasía de vengarnos brutalmente de nuestros enemigos sin que nos detenga ningún reparo moral.

La vida de los Earnshaw y los Linton se narra fundamentalmente a través del ama de llaves, Nelly Dean, que ha sido testigo y participe de todo. Nelly cuenta la historia a Lockwood, un visitante que años más tarde alquila La granja de los tordos. Al ser contada por personajes que están involucrados en la historia, que tienen sus simpatías y rencores y opinan sobre los personajes, nos damos cuenta que no podemos confiar plenamente en ellos y eso hace todavía más interesante el relato. Porque terminamos desconfiando de sus palabras y haciendo otras conjeturas.

La recepción de la novela en su momento no fue muy buena ya que la violencia, la transgresión y la falta de moral desagradó a la crítica que, en plena época victoriana, buscaba un fin didáctico en la lectura. Sin embargo, no se dejó de reconocer la fuerza de la novela. Fue hacia mediados del siglo XX que los críticos comenzaron a rescatar el valor literario e innovador de la obra.

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Índice de Cumbres Borrascosas

 

Como pasa con los clásicos,  hay muchísimas traducciones de Cumbres Borrascosas. Esta versión del 2012 es de Nicole d’amonville Alegría, poeta, traductora y editora nacida en El Salvador pero que vive en Barcelona. Su traducción es muy buena si pasamos por alto el tema de los dialectos. Hay dos criados que hablan en un dialecto de la zona y eso da una nota de color y de realismo a la obra. Los criados no hablan igual que sus amos. Pero en la traducción no hay nada que marque esa diferencia entre el habla de unos y otros. Es un efecto que lamentablemente se pierde. Aunque es un problema difícil de resolver, y muchas veces se lo deja de lado, de alguna manera esas hablas diferentes deberían ponerse de manifiesto en la traducción.


 

Emily-BronteEmily Brontë (1818-1848) se crió en la parroquia de Haworth, Yorkshire, en los páramos donde situó su novela Cumbres borrascosas.  La familia tenía escasa vida social y Emily vivió más bien recluida en su casa, junto con sus hermanas y su hermano, y con una tía que se hizo cargo de ellos cuando su madre murió. Su padre era pastor anglicano.

La vida de Emily estuvo marcada por la muerte de su madre primero y de sus dos hermanas mayores después. Su hermana Charlotte, autora de Jane Eyre, la describió como una mujer fuerte, independiente y de pensamiento libre. Cumbres borrascosas es su única novela, ya que al año siguiente de su publicación murió de tuberculosis.

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