El peso de una madre

Todo hijo siente la obligación moral de ocuparse de los padres en la vejez. Pero ¿cómo cuidar de una madre enferma por la que uno siente rencor, una madre que nos hizo sufrir? Mitsuki y Natsuki no pueden dejar de cumplir con su responsabilidad a pesar de no querer a su madre y desear su muerte. Minae Mizumura describe sin pudor y con total honestidad los sentimientos de Mitsuki, una mujer que en sus cincuenta y con un matrimonio deshecho debe ocuparse de una madre exigente y enferma que siempre a punto de morir, vuelve a mejorar.

El deterioro físico de la madre convence a las hermanas de internarla en un geriátrico. Entre las idas al geriátrico y los viajes al sanatorio al que la madre es llevada en varias oportunidades, Mitsuki recuerda su vida y la su hermana, el trato desigual que recibieron, el egoísmo de la madre y su intención de escalar socialmente a través del casamiento de sus hijas. Mitsuki y Natsuki sufrieron a su madre por diferentes motivos y ocuparse de ella les es una carga muy pesada.

En la segunda parte del libro, tras la muerte de la madre, Mitsuki se aleja de todo y pasa unos días sola en un hotel frente a un lago, donde reflexiona sobre su matrimonio y su vida futura. Cuando vuelva habrá tomado una decisión.

Mizumura pinta la sociedad japonesa, sus tradiciones y sus costumbres. Después de la  Segunda Guerra el Japón comenzó a occidentalizarse, por lo que el choque cultural no es tan grande como podríamos pensar a priori.  Y más allá de las diferencias culturales, no hay diferencias en lo que se siente cuando uno ama, cuando uno teme o cuando uno sufre. Las culturas pueden diferir, pero los sentimientos son universales.

La escritura de Mizumura no es nada rebuscada. Sin embargo, en un principio nos llama la atención el cambio permanente de perspectiva entre la primera y la tercera persona, lo que crea un efecto extraño que al cabo de un tiempo se vuelve natural. Mitsuki habla de “la Madre”, alejándose así afectivamente de ella. Tomar distancia es el recurso que utiliza Mitsuki para sobrellevar lo que considera su obligación, pero amenaza enfermarla.

La traducción de La herencia de la madre es un trabajo de Tomoko Aikawa, traductora japonesa que vive en Buenos Aires desde hace más de veinte años, editada a su vez por Luisa Borovsky, traductora argentina. Celebro ver en la portada del libro el nombre de las dos traductoras y considero que es la forma ideal de trabajo, en donde por un lado un nativo del japonés nos asegura la plena comprensión  de la obra y por otro lado un nativo del español nos asegura la corrección del idioma español. ¡Un aplauso para Adriana Hidalgo Editora!

Además Tomoko Aikawa se tomó el trabajo de explicarnos muchísimos elementos culturales y de identificar cantidades de alusiones y citas literarias en notas al pie, de manera que  junto con la lectura de la novela, podemos hacer un recorrido por la literatura japonesa. Tomoko me dice, en conversación telefónica, que la idea fue conseguir una prosa  fluida en español, dejando traslucir los elementos en los que se percibe la cultura japonesa.

Hay una larga tradición en Japón de novelas que se publican por entregas en periódicos. La herencia de la madre se publicó durante un año y medio con gran éxito en la edición de los sábados de Yomiuri, el diario de mayor circulación del Japón. Luego se publicó como libro.


Minae

Minae Mizimura (1951) nació en Tokio y cuando tenía doce años se mudó con su familia a Nueva York. Estudió Artes y después Literatura francesa en Yale. Luego se mudó nuevamente a Tokio. A pesar de haber vivido veinte años en los Estados Unidos y de poder escribir en inglés, al volver a Japón, Mizumura decidió escribir en japonés. Escribió un ensayo traducido al inglés como The Fall of Language in the Age of English (que podría traducirse al español como: La decadencia de la lengua en la era del inglés), donde defiende el idioma japonés y la literatura japonesa en un Japón que tiende a olvidar la importancia de estudiar su propio idioma y su cultura, en aras de insertarse en el mundo.

Mizumura escribe crítica literaria, ensayo y ficción. Su libro, Una novela real, recibió el premio Yomiuri, uno de los premios literarios más importantes del Japón. La herencia de la madre recibió en el 2012 un premio muy importante, Osaragi Jiro, a la mejor obra en prosa.


La herencia de la madre / 405 pág. / ed. Adriana Hidalgo editora

 

 

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