Caído en desgracia

Tras dos divorcios y con cincuenta y dos años los encantos de David Lurie parecen haberse esfumado. Esa mirada intensa con la que solía ganarse a las mujeres ya no surte efecto. Durante un tiempo cree haber resuelto el problema del sexo pagando los servicios de una mujer una vez a la semana. Con eso está conforme, casi feliz, no pide demasiado —piensa—, pero algo sucede y la mujer decide no verlo más.

“Sin los interludios de los jueves, la semana se torna monótona como el desierto”. Al ser profesor universitario siempre tiene oportunidad de enamorarse de alguna de sus alumnas, y esta vez se obsesiona con una chica de veinte años. Comete una falta grave que con su orgullo empeora aún más. La solución: alejarse de todo, recluirse en la granja de su única hija, Lucy, que ha decidido vivir una vida rústica, apartada de la sociedad. Pero allí lo aguardan otros problemas.

Hasta el momento, David ha vivido la vida abstracta de un intelectual, lejos de la convulsionada Sudáfrica que late en las zonas rurales.  El interior del país se incendia literalmente. Los robos en los campos son moneda corriente. Los recursos no alcanzan, hay mucha pobreza y violencia. David se enfrenta a una realidad nueva para él y a una forma de ver la vida que no puede aceptar ni comprende.

Con Desgracia (1999), Coetzee gana por segunda vez el Booker Prize, el premio más importante de literatura en lengua inglesa, pero en su país se desata el escándalo. La violencia, en la escena más impactante del libro, la ejercen tres hombres de color. Coetzee es muy criticado por ello. Sin embargo lo que Coetzee escribe en su libro estaba sucediendo. Los ataques en las zonas rurales a granjeros blancos eran una realidad. En un artículo del New York Times del 16 de Julio de 1998, se describe la situación y se señala que en los cuatro años anteriores se habían registrado 500 asesinatos en ataques a granjeros blancos y, en lo que iba del año, 371 ataques con un resultado de 75 muertes.

Pero habían pasado solo unos años desde el final del Apartheid y el conflicto racial estaba en su punto más álgido. Si bien Coetzee siempre se pronunció en contra del Apartheid, que su protagonista blanco desconfiara de su vecino negro y que de hecho éste fuera familiar de uno de los agresores y lo protegiera fue demasiado. El gobierno lo acusó públicamente de aportar justificación ideológica para el racismo y Coetzee, hombre de pocas palabras, al igual que su personaje David, se resistió a dar explicaciones y a defenderse. En cambio, desilusionado de su país decide en el 2002 mudarse a Adelaida, Australia donde vive actualmente. Cuando la Academia Sueca anunció que el ganador del premio Nobel 2003 era Coetzee, el mismo presidente que lo había denostado en el 2000, lo felicitó de parte de su país y del continente africano y agregó que era un orgullo tener dos premios Nobel sudafricanos y que esperaba que eso inspirara a los jóvenes escritores de Sudáfrica y de toda África.

El estilo de Coetzee es sobrio, serio y sin golpes bajos. La novela es ágil y se lee sin dificultad, pero no por ello es simple, ya que David no deja de reflexionar y de exponer ideas sobre todos los temas que surgen en la novela, que son muchos. Desde la forma de vida tradicional en oposición a otras formas de vida, la aceptación de los hijos cuando son diferentes a uno, las relaciones de poder, la cuestión racial, la violencia, la homosexualidad, el acoso, la violación, la muerte y hasta el maltrato animal. Todo tiene cabida en esta novela que invita al debate.

La traducción es del español Miguel Martínez-Lage (1961-2011). Es una traducción buena que respeta el estilo escueto de Coetzee.


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John Maxwell Coetzee nació en Sudáfrica en 1940. Fue muchos años profesor universitario y es autor de novelas y ensayos. También tradujo algunos libros. Ganó muchos premios importantes con sus obras y recibió el premio Nobel de literatura en el año 2003. Algunas de sus novelas son: Esperando a los bárbaros (1980), Vida y época de Michael K (1983), La edad de hierro (1990), Infancia (1998), Desgracia (1999), Juventud (2002), Diario de un mal año (2007), Verano (2009), y algunos de sus ensayos: Costas extrañas (2001), Contra la censura- Ensayos sobre la pasión por silenciar (1996), La vida de los animales (1999), etc.

Actualmente dirige la cátedra Literaturas del Sur en la Universidad de San Martín, Buenos Aires, Argentina. Un espacio de encuentro e intercambio entre escritores, docentes, investigadores y críticos literarios de Latinoamérica, África y Australia.

 

 

3 comentarios

  1. Miguel Martinez

    77 años, vivito y coleando, rico y famoso… qué más puede pedir…

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  2. Alejandra

    Magdalena, gracias a tu nota me entero de toda la cuestión política y de por qué Coetzee se va a Australia. Leí la novela (en inglés) justo este verano y me pareció muy dura, angustiante, incluso. Fue mi iniciación con Coetzee, así que seguiré. ¿Qué otra me recomendás?
    Beso!
    Alejandra

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    1. Magdalena Solari

      ¡Hola Alejandra! ¿Cómo estás? Coetzee es un autor que me encanta, con ese estilo despojado, duro. Leí bastante de él. Creo que te recomendaría “Infancia”, “Juventud” y “Verano”. Son tres novelas autobiográficas que se venden por separado o juntas en un volumen que se llama “Escenas de una vida de provincias”. También me gustó mucho”La edad de hierro”. Triste, también, no tengas dudas. Beso

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