Mohsin Hamid y sus traductores

 

“Es un gran honor para mí, como escritor, que otro escritor —el traductor— quiera dedicar su tiempo a  tratar de componer mi novela en otro idioma. Es una relación muy íntima en cierta forma que, sin embargo, se da entre extraños que no tienen casi ningún contacto. Una relación escritor/ lector-escritor. Algo único, diría yo.”  

“En un sentido la traducción puede iluminar aspectos que antes uno no había considerado. Es como viajar. “

Nota publicada en el Blog Authors and translators, de Cristina Vezzaro. La traducción es mía.

Mohsin Hamid es el autor de las novelas Humo de mariposa, El fundamentalista reticenteCómo hacerse asquerosamente rico en el Asia emergente [y Bienvenidos a Occidente, una de las seis novelas que integraron la lista corta del Booker Prize 2017]. Sus libros ganaron premios, figuran en las listas de best sellers, se adaptaron para el cine y se tradujeron a más de treinta idiomas. Sus ensayos aparecen con regularidad en The New York Times, The Guardian y otras publicaciones. Nacido en 1971 en Lahore, Pakistán, vivió la mitad de su vida allí y el resto, por períodos, en Londres, Nueva York y California.

¿Sus libros están traducidos? ¿A qué idiomas?

Hasta ahora, mis novelas se tradujeron a más de treinta idiomas, entre ellos el catalán y el chino.

¿Tuvo oportunidad de conocer personalmente a sus traductores o de tener algún contacto con ellos?

A la mayoría de mis traductores no los conozco, salvo por algún contacto muy breve con alguno, pero mantuve contacto escrito con muchos de ellos.

¿Y cómo fueron esos encuentros o contactos?

Para mi sorpresa, casi siempre son muy buenos. Es un gran honor para mí, como escritor, que otro escritor —el traductor— quiera dedicar su tiempo a tratar de componer mi novela en otro idioma. Es una relación muy íntima en cierta forma que, sin embargo, se da entre extraños que no tienen casi ningún contacto. Es más que la relación escritor/lector. Es una relación escritor/ lector-escritor. Algo único, diría yo.

También aprendo de los traductores. Traspasar una novela a otro idioma —por ejemplo transportar el único “you” de  la segunda persona del inglés a los múltiples “you” de la segunda persona del francés, del alemán o el italiano—,  me ha enseñado algo sobre la manera en que funcionan mis novelas y también sobre la naturaleza del lenguaje. El lenguaje da por sentado muchas cosas. En un sentido la traducción puede iluminar aspectos que antes uno no había considerado. Es como viajar.

¿Le es difícil confiar su trabajo a los traductores o confía en ellos ciegamente? 

No me es difícil, siempre que no sepa hablar el idioma. Si lo hablo, como el urdú, por ejemplo, es mucho, mucho más difícil. Cuanto menos sé del idioma al que se traduce más fácil es. Todavía no encontré un traductor de urdú. En cuanto a la confianza, yo confío en la editorial. Es el editor el que confía en el traductor. Y porque él confía, yo también confío.

¿Alguna vez escuchó una lectura de su libro en otro idioma? ¿Qué sintió? 

Sí. Una vez, me acuerdo, escuché la traducción de una parte graciosa de mi libro (al menos para mí era graciosa) y nadie en el público, que era numeroso, se rió. Ni una risita. Una escena en la que generalmente las personas que hablan en inglés se ríen. Eso  me hizo pensar. ¿Era mala la traducción? ¿O la traducción era buena y lo que es gracioso en una cultura no lo es en otra?

¿Cree que puede evaluar la calidad de una traducción?

Solo de manera indirecta. Tengo amigos que hablan otros idiomas y me dan su opinión. Los periodistas a veces las comentan. En realidad muchas veces le pregunto a la gente. Me da curiosidad. Por lo general me dicen que son buenas.

¿A qué idiomas querría que se tradujeran sus libros y por qué? 

Supongo que el más obvio es el urdú. Y también idiomas muy hablados a los que todavía no se tradujeron como persa, vietnamita, bengalí; hay millones de personas que hablan en esas lenguas. Me encantaría que mis libros se pudieran leer en esos idiomas.

¿Qué es lo primero que se le ocurre cuando piensa en la profesión de traductor literario? 

Pienso en Borges. Hay algo indiscutiblemente borgiano en la traducción literaria. O quizás haya algo indiscutiblemente traductor en Borges.

 

Foto: Jillian Edelstein

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