Claves del cuento

Aunque en literatura no existen las reglas (habría demasiadas excepciones), alguna mínima sistematización ayuda a la lectura. En Cómo leer y por qué, el famoso crítico neoyorquino Harold Bloom divide el cuento moderno en dos corrientes antagónicas: la de Chéjov y la de Borges. Bloom dice que casi todos los cuentos siguen una de estas dos líneas y raramente las dos. Los cuentos chejovianos son impresionistas, se centran en la experiencia subjetiva de los personajes y revelan la verdad de sus vidas ordinarias. Son cuentos realistas que empiezan sin preámbulos y terminan de manera elíptica.  Dentro de esta corriente podríamos encuadrar los cuentos de Dublineses de James Joyce, los cuentos de Ernest Hemingway, de Flannery O’Connor y Raymond Carver por nombrar solo algunos.

En la línea de Borges, cuyo principal precursor fue Franz Kafka, la realidad se vuelve fantástica y lo fantástico se vuelve cotidiano. Algo totalmente nuevo irrumpe, cambia la lógica del relato y la interpretación del mundo. ¿Qué hay más allá de la realidad presunta? Para Borges el mundo es una ilusión, un acertijo, un laberinto, un artificio. El lector se ve seducido por el deseo de encontrar creíble lo increíble. En Borges ya no hay una voz solitaria sino los ecos de infinidad de voces que lo preceden y dialogan con él. En la segunda mitad del siglo XX su influencia superó a la de Chéjov.  Estas dos corrientes, dice Bloom, generan distintas expectativas de lectura.

Ricardo Piglia plantea en su ensayo “Tesis sobre el  cuento”, incluido en Formas breves y en Crítica y ficción, que un cuento siempre narra dos historias. El cuento clásico, al estilo de Edgar Allan Poe o de Horacio Quiroga, narra una historia en primer plano y construye una historia secreta que cifra en los intersticios de la primera.  Los mismos sucesos forman parte de dos lógicas narrativas antagónicas. Lo que parece superfluo en una, es elemental en la otra. El efecto sorpresa se produce cuando la historia secreta sale a la superficie.

En la versión moderna del cuento, se abandona ese final sorpresivo y se trabaja la tensión entre las dos historias sin resolverla nunca. Mientras que en el cuento clásico se contaba una historia anunciando que había otra, en el cuento moderno se cuentan dos historias como si fueran una sola. Hemingway con su teoría del iceberg sintetiza esa visión. Lo más importante nunca se cuenta. La historia secreta se construye con lo que se omite, con lo que se da por sentado. Hemingway logra que la ausencia de la historia secreta se note en la primera, narrando la historia visible como si el lector ya conociera la otra que, sin embargo, nunca cuenta.

En la hipótesis de Piglia, Kafka invierte los términos y así funda lo “kafkiano”. Kafka cuenta con toda naturalidad la historia secreta, y con sigilo la historia visible que se vuelve de esta manera turbia y misteriosa.

El cuento ofrece desafíos. Entrar en cada historia implica un esfuerzo de atención, porque el trabajo con la palabra es muy intenso. Borges decía que el cuento era un género esencial y es que no hay digresiones en los cuentos como las hay en las novelas. Cada elemento del cuento tiene un porqué. Nada en él es gratuito. El cuento concentra en pocas páginas un mundo complejo que el lector debe, por sus propios medios, abrir y desplegar.

Todos esos elementos “esenciales” deben permanecer en nuestra mente al terminar la lectura y pensar el cuento como unidad. Es por eso que el cuento debe leerse de una sentada, como dijo Poe. No siempre esa unidad es evidente y el lector tiene entonces que hacer un trabajo de reconstrucción, como si armara un rompecabezas.

Los mejores cuentos exigen muchas relecturas. Nabokov comparaba la lectura con la observación de un cuadro. En una narración, decía, existe el factor extra del tiempo que nos lleva leerlo. No hay un órgano físico, como los ojos en el caso de la pintura, que pueda ver el conjunto. Solo después de varias lecturas podemos apreciar todos los detalles y, como en la contemplación de un cuadro, unir las partes, percibir la unidad y la completa significación del cuento.

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