Imaginación a raudales

Fabio Morábito es uno de los escritores que está llegando a Buenos Aires para participar, la semana próxima, del Filba (Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires). Como todavía no había leído nada de él, me fui a la librería a buscar alguno de sus libros. Encontré varios de cuentos y una novela. Me decidí por Grieta de fatiga porque apenas empecé a hojearlo me encontré con “El gesto”, un cuento en el que un chico que vive con sus padres y sus diez hermanos intenta diferenciarse del resto. (Yo tengo, no diez, sino nueve hermanos, así que ante tanta casualidad no pude resistirme.) El chico cuenta la vida de tribu “en una casa grande, pero no tan grande como para que alguno de nosotros haya estado solo alguna vez.” “Todos nos parecemos bastante”, dice. “¿Es el destino de las familias numerosas formar un pueblo aparte, un mundo sin verdadera relación con el mundo?” se pregunta, mientras trata de encontrar un gesto único que lo distinga.

Lo que realmente me llamó la atención en estos cuentos es la originalidad de los argumentos. No hay una unidad temática, pero si tuviera que buscar un común denominador, diría que es el gran despliegue que hace Morábito de ingenio e imaginación. Todo empieza a partir de un hecho común, cotidiano, pero enseguida nos damos cuenta de que algo diferente pasa. Que no vamos por camino asfaltado. Es como subirse al auto de un desconocido que se niega a decirnos adónde nos lleva. En un microsegundo todas nuestras defensas se activan, abrimos bien los ojos y prestamos mucha atención. Ese es el efecto que Morábito causa en el lector. Leemos en vilo, sin poder adelantarnos a los acontecimientos.

El proceso creativo, la imaginación, los escritores son algunos de los temas recurrentes. En “El valor de roncar” dos escritores luchan con sus dificultades para escribir mientras entrelazan sus historias a través del engaño, la competencia y la escritura. En “Las correcciones” un corrector de editorial lleva el libro que acaba de corregir a la casa del escritor. Las correcciones son muchas y el corrector está orgulloso de su trabajo, pero poco a poco sus certezas irán desapareciendo hasta no estar seguro de nada. En “La cigala” una palabra desconocida se convertirá en responsable de un asesinato”. En “Los búlgaros” una estocada al ego del escritor provoca una pequeña revancha.

En términos constructivos se dice que un material ofrece una determinada resistencia y soporta una determinada carga estática. Pero cuando la carga se aplica de manera dinámica, repetitiva, el material, aunque sometido a una carga menor, se fatiga. Es un daño o un desgaste que se genera por repetición. La grieta es la visualización de esa fatiga y la señal de que el material colapsó. Grieta de fatiga es un título muy sugerente y le va bien a esta colección de cuentos en donde la presión se ejerce una y otra vez y la pregunta que surge es: ¿en dónde aparecerá la grieta?


fabio-morabito-620x350

Fabio Morábito (1955) nació en Egipto en 1955. A sus tres años su familia, italiana, vuelve a Milán donde Fabio pasa su infancia. A los quince años emigra junto a sus padres a México en donde vive todavía. Escribe en español y en una entrevista con el diario El País, explica por qué:

“Cuando quise ser escritor no me quedó más remedio que hacerlo en mi lenguaje cotidiano. Cuando uno escribe lo hace en una cultura, en un contexto, rodeado de otros autores con los que dialoga. Durante un año sabático en Roma compuse unos poemas en italiano. Sonaban muy bien y me salían casi instintivamente. Pero yo no tenía nada que decir en ese idioma y acabaron en la basura”.

Morábito escribe poesía, cuento, novela y ensayo. Recibió premios por muchas de sus obras. Algunas de ellas son: La vida ordenada, La lenta furia (cuentos), Emilio, los chistes y la muerte (novela), De lunes todo el año, No me despiertes si tiembla (poesía), El idioma materno (ensayo) que comenzó a raíz de una colaboración mensual en el diario “Clarín”, de Argentina, donde escribía artículos cortos de dos mil palabras. En este link se pueden leer algunos de esos ensayos. Además de escribir, hace traducciones del italiano y tradujo la poesía completa de Eugenio Montale. Sobre la traducción de poesía, en el mismo artículo de El País, dice:

“La musicalidad es básica y es lo primero que se pierde, porque hay un prejuicio: salvar el significado. Las traducciones de poesía suelen así ser sordas, opacas desde el punto de vista musical”.


20181001_102627
Grieta de Fatiga / 185 pág. / Ed. Eterna Cadencia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s