Una caja de bombones

Hace meses que leo El idioma materno, de Fabio Morábito, y es que uno no puede comerse toda la caja de bombones el mismo día. Estos ensayos, cada uno de  página y monedas, son bocaditos para deleitarse pero no hay que exagerar, porque el efecto se arruina. No más de cuatro o cinco al día, recomendaría yo. La lectura se me hace lenta, porque en vez de avanzar, continuamente retrocedo. Abro el libro y casi sin pensar empiezo otra vez por el principio y leo los ensayos que ya leí y me vuelvo a reír, o me asombro como si fuera la primera vez. Porque…este era muy bueno, … pero ¿cómo era…? ¡Un cuento de nunca acabar! Las mil y una noches.

Las ochenta y cuatro piezas del libro tienen casi la misma cantidad de líneas, lo que exige un rigor cercano al de la poesía o al de las matemáticas. No solo hay en el libro ensayos, sino también microficciones, anécdotas, recuerdos de niñez, conversaciones con amigos o pequeñas delicias de la vida cotidiana; y todo en manos de Morábito puede transformarse en materia filosófica.

En los ensayos, Morábito reflexiona sobre los idiomas y también sobre literatura, sobre la lectura, la escritura y el estilo. Morábito presenta una idea, no grandes ideas: pequeñas ideas, que pronto vincula a una realidad de otro tipo; y aunque la asociación a veces pueda parecer disparatada o al menos muy original, Morábito se las arregla para, de pronto, en un párrafo o a veces tan solo en una frase dar un giro y rematar la idea con un acabado perfecto. Se podría decir que El idioma materno es el libro de los finales y Morábito, un especialista.

Fabio Morábito nació en Alejandría (Egipto) de padres italianos. Vivió su infancia y hasta los quince años en Milán, cuando por trabajo del padre, la familia se muda a México y Fabio tiene su primer contacto con el español. Fue en ese primer año de soledad, en el que no fue al colegio, que empezó a escribir  cuentos en italiano. Con el tiempo se adaptó al nuevo país del que ya no se fue y empezó a escribir en español.

Ese estar entre dos lenguas es lo que lo llevó a plantearse tantas preguntas acerca de los aspectos más íntimos de las lenguas y los aspectos inasibles del lenguaje. Así, reflexiona sobre el idioma materno y el idioma aprendido, la soledad lingüística y la sensación permanente de traición y de extranjería.

El idioma materno reúne ensayos escritos a lo largo de varios años. Tras colaborar durante un largo período con una columna mensual de dos mil caracteres en el diario argentino Clarín, Morábito encontró cómodo el formato y continuó escribiendo otras piezas para terminar reuniéndolas en un libro. En un reportaje para la revista digital Atletas, Fabio dijo: “una brevedad que al comienzo me pareció una barrera infranqueable y que después se hizo casi orgánica, al grado de que cuando terminé de escribirlo, ya no sabía cómo escribir una prosa de más de dos páginas. Sentía que dos páginas eran suficientes para decir cualquier cosa.”

 


 

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Fabio Morábito escribió mucha poesía, cuento, ensayo y novela. Su última novela es  El lector a domicilio (2018).

Como traductor, tradujo toda la poesía de Eugenio Montale al español.

Además llevó a cabo una  gran investigación etnográfica y lingüística para recopilar y volcar por escrito ciento veinticinco cuentos orales mexicanos en un volumen: Cuentos populares mexicanos.

Poner por escrito lo oral conlleva muchas dificultades y se vuelven imprescindibles, además de la redacción, ciertas intervenciones del escritor. Por eso Morábito dice que más que una transcripción, la escritura de los cuentos fue una traducción. Para empezar, el cuento oral va acompañado de diferentes tonos e inflexiones de la voz, de gestos y de todo el repertorio corporal del narrador. (En este pdf, Morábito mismo escribe sobre lo que significa “Traducir la oralidad”.) Esa información extra que tiene la persona que presencia la narración oral, debe transmitirse a la página de manera que el lector obtenga una experiencia parecida. Por otro lado, de todo cuento popular circulan muchas versiones diferentes; algunas agregan, otras omiten datos importantes y el escritor debe tener en cuenta a todas ellas para componer luego la versión que considere más ajustada a la que supone podría haber sido la original.

Otros libros de Morábito:  Delante de un prado una vaca, Lotes baldíos, De lunes todo el año, No me despiertes si tiembla (poesía); También Berlín se olvida (ensayo); Grieta de fatiga, Madres y perros, La vida ordenada (cuento); Emilio, los chistes y la muerte y El lector a domicilio (novela).

2 comentarios

  1. Alberto Ferrari

    Reportaje? No, entrevista.

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    1. Magdalena Solari

      Es verdad, reportaje es más amplio que entrevista. Esta era una entrevista.

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