Extrañas paradojas

Según el crítico Georg Lukács, las novelas de Balzac son las novelas de la decepción. No es casual, entonces, que la profesora Weiss, en Un debut en la vida, dedique tanto tiempo a sus novelas —sobre todo a Eugenie Grandet, a la que vuelve sin remedio—, y planee continuar con dos volúmenes más su trabajo sobre “las mujeres en las novelas de Balzac”.

A los cuarenta años, Ruth Weiss cree que la literatura le arruinó la vida, porque aunque su niñera le había contado que Cenicienta podría ir al baile, el baile nunca llegó. Ahora entiende que de haber leído antes a Balzac habría aprendido la suprema eficacia de la mala conducta, habría aprendido  que la fortaleza moral no servía para nada y que lo importante era el encanto, y que mejor era ser un mal ganador que un buen perdedor.

La novela comienza con esa tremenda conclusión antes de ir hacia atrás en el tiempo para narrar la cronología de esa decepción. Y aunque la promesa sea triste, la historia tiene todo el encanto y la gracia necesarias para introducirnos en una especie de limbo mientras dura. Las dificultades que atraviesan unos personajes mal equipados para la vida nos deja sonriendo dolorosamente como bobos por un tiempo. Como cuando no nos queremos levantar del cine, al terminar la película, y escuchamos toda la banda sonora del final, y terminan los créditos y se prenden las luces y nos dicen que ya tenemos que irnos.

La abuela de Ruth, una alemana de carácter,  sobrevivió a una guerra, los padres de Ruth, en cambio, sin ser amenazados por nada, son seres desprotegidos frente a la decepción, Ruth lo sabe desde niña. No maduraron nunca, ni lo harán. Tras la muerte de su abuela, Ruth deberá luchar sola contra las fuerzas cósmicas que someten a los personajes como ella y los arrojan a la vida sin muchas opciones.

Su madre, una actriz cuyo momento ha pasado, se encierra cada vez más hasta casi no salir de casa, y luego, de la cama; el padre, con una librería de textos raros, incapaz para la vida le confiesa a su secretaria que es infeliz, que siente “una infelicidad imprecisa y vaga, por no haber hecho realidad unas aspiraciones ya casi olvidadas.” Y aunque ama a su mujer, necesita llenar ese vacío que busca sin vehemencia y con magros resultados.

Para algunos, el orden  se invierte y Ruth, con todas sus falencias, deberá hacerle frente a la vida. Aislada en su entorno, encuentra un hilo comunicante con Eugenie Grandet, con su historia de amor frustrada, y ese personaje de ficción será su conexión más verdadera. Así, aunque Ruth piense que la literatura le ha arruinado la vida alimentándole falsas expectativas, es, sin duda, el núcleo vibrante de su existencia: su desgracia y su salvación.

La escritura de  Un debut en la vida es llana y directa, sin ostentaciones ni golpes de efecto.  Brookner desnuda con ironía las carencias de sus personajes, pero su mirada es compasiva y su análisis no se basa en la psicología sino en la observación. Muchas escenas podrían resultar cómicas si no fueran tan tristes. Esa es la desazón que a veces nos produce la vida.

 


Anita_Brookner-

Foto: AP/AP

 

Anita Brookner (1928-2016), doctora en Historia del Arte, tenía una impresionante carrera como catedrática en la Universidad de Cambridge y como crítica de arte, cuando a sus cincuenta y tres años escribió, durante el receso de verano,  su primera novela: Un debut en la vida. A partir de entonces, y a lo largo de tres décadas, escribiría veintitrés más. En 1984 ganó el Booker Prize con Hotel du Lac, que compitió contra El imperio del sol, de  J.G. Ballard y  El loro de Flaubert, de Julian Barnes.  Otras de sus novelas traducidas son Una relación inconveniente, Una historia de familia, Soledad de fondo.

Si bien Un debut en la vida no es autobiográfica, se basa, en gran parte, en su experiencia de vida. Como hija única de una pareja no muy feliz, pronto tuvo que hacerse cargo de sus padres y eso, que por un lado la transformó en adulta demasiado pronto, paradójicamente no le permitió crecer, dijo Anita en una entrevista. Nacida en Londres, pero de origen polaco judío, el tema de los inmigrantes y su adecuación a la sociedad inglesa es uno de los temas que se repiten en sus novelas. Sus personajes suelen ser mujeres intelectualmente muy preparadas,  que no encuentran su lugar, que toman malas decisiones y parecen estar condenadas a vivir en soledad.

Además de sus veinticuatro novelas, su obra incluye muchos trabajos críticos sobre pintura y literatura.

 

Un debut en la vida/ Anita Brookner /  Trad. Catalina Martínez Muñoz/ 211 pág./ Libros del Asteroide

 

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