Lo que no comprendemos

Quizás lo más llamativo en Elena Ferrante sea el misterio de su identidad. El empecinamiento en no aparecer en público que algunos consideran una estrategia publicitaria, ya que en Italia la intriga y el debate nunca decaen. Están incluso los que piensan que ella, podría ser un él, cosa que no comparto en absoluto. Lo cierto es que Elena Ferrante  nunca dio una entrevista en persona y se comunica únicamente a través de su editora. Acepta solo preguntas por escrito y dice que no siente la necesidad de darse a conocer y que, manteniendo su identidad en secreto, se siente más libre para escribir. 

En La hija oscura, accedemos de entrada, a través de una escritura muy íntima en primera persona,  a la conciencia de Leda; pero es muy lentamente que nos vamos enterando de situaciones del pasado que nos  inquietan y descubrimos aspectos de su personalidad que  ella parece desconocer, o en los que prefiere no pensar. “Las cosas más difíciles de contar son las que nosotros mismos no llegamos a comprender”, dice Leda como preámbulo de la intranquilidad que ya comienza a gestarse en nosotros.

Enseguida nos enteramos de que sus dos hijas se han ido.

“Cuando mis hijas se mudaron a Toronto, donde su padre vivía y trabajaba desde hacía años, descubrí con inquieta sorpresa que no sufría ningún dolor, sino que me sentía ligera como si solo entonces las hubiera dado a luz definitivamente.”

Ahora que está sola, Leda decide  tomarse unas vacaciones en la playa. Alquila un pequeño departamento en la costa del mar Jónico y se lleva sus libros con la intención de seguir trabajando al sol.

Toma la costumbre de ir siempre al mismo balneario y pronto repara en una madre muy joven que juega con su hija de tres o cuatro años. Madre e hija se hablan, chocan sus narices, mirándose como si no hubiera nadie más en el mundo. Juegan con una muñeca a la que visten y desvisten ajenas al extenso grupo —una familia napolitana—, del que forman parte. A Leda le recuerdan su propia familia de la que huyó muy joven, tan pronto como pudo.

Los recuerdos de infancia con su propia madre, las escenas con sus hijas, los abandonos, se mezclan en su mente, y esa mujer-madre joven que ve y con la que se identifica comienza a obsesionarla. Hay una determinación en Leda, una actitud temeraria que nos inquieta y nos impulsa a leer capítulo tras capítulo, con una ansiedad creciente. 

El amor molesto, Los días del abandono y La hija oscura son las tres primeras novelas de Elena Ferrante que Lumen reunió en un volumen llamado Crónicas del desamor, pero que también se publicaron por separado y, de hecho, son novelas independientes entre sí, aunque unidas por una temática en común: la mujer, la maternidad y las relaciones madre-hija. Después vino la saga que comienza con La amiga estupenda, y que le dio fama internacional.

En La frantumaglia, están reunidas todas sus  entrevistas hechas por correo, reflexiones sobre su escritura, ensayos, algunas páginas eliminadas de sus libros y la correspondencia con sus lectores, con su  editora y otros. Para quien haya leído y disfrutado sus libros.

 

1 comentario

  1. Qué intriga! Será Elena Ferrante un “otre”?
    Saludos Magda!

    Le gusta a 1 persona

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