Charlotte Mandell: Siete preguntas sobre Compass y su traducción

“Uno de los temas de Compass  es la importancia del Otro y el peligro de sobre-identificarse con una nacionalidad en particular. La única manera en que nosotros como seres humanos podemos crecer espiritual y emocionalmente es estando abiertos a las culturas “extranjeras”, y dándonos cuenta de que el nacionalismo es un constructo: no hay tal cosa como una identidad fija.”

Compass (en español, Brújula) de Mathias Enard, traducida por Charlotte Mandell del francés al inglés,  es una de las seis obras finalistas del Man Booker International Prize,  2017, premio que desde el 2016 se da en forma conjunta al autor y al traductor de la obra ganadora. Un reconocimiento muy importante para los traductores que por lo general pasan desapercibidos por la mayoría de los lectores y que, sin embargo, con su versión pueden mejorar o empeorar sustancialmente la obra original del autor. Ojalá otros premios importantes tomen y repitan ese reconocimiento a los traductores en el mundo de habla hispana.

Esta nota se publicó el 14 de abril de 2017 en el Blog de Scott Esposito, “Conversational Reading”. Esta es mi traducción.

 

Scott Esposito: Antes de Compass  el trabajo más conocido de Enard en los Estados Unidos era Zone, que también tradujiste, la famosa novela de una oración que tiene 500 páginas, y que bucea profundamente en la vida, la cultura y la historia de la “zona del Mediterráneo”, digamos el norte de África y el sur de Europa. Podrías contarnos un poco acerca de este nuevo libro y en qué se parece a Zone?

Charlotte Mandell:  Zone se narra desde un fluir de la conciencia, mientras el narrador está recluido en un pequeño espacio (en un tren de Milán a Roma); Compass tiene una limitación parecida porque el narrador también está confinado, en el espacio de su habitación, y el libro entero transcurre durante una noche de insomnio mientras el narrador, Franz Ritter, recuerda su vida y sus viajes y añora a su amor perdido: Sarah. El escenario de los viajes de Ritter no es la cuenca del Mediterráneo sino el Oriente: Siria, Irán y Turquía más que nada. Es una especie de oda melancólica al Oriente, a un Oriente que ya solo existe en la memoria del narrador, porque la mayoría de los lugares que visitó fueron destruidos por guerras y revoluciones.

SE: ¿Cuáles fueron los desafíos y placeres de traducir este libro?

CM: Como Ritter es un musicólogo vienés muy culto que se centra en la influencia del Este sobre el Oeste, muchas veces se refiere a libros y poemas que yo no conocía, en idioma árabe y persa , así que fue todo un desafío encontrar todas las referencias que hace Ritter de libros y piezas musicales. El desafío sin embargo coincidió con el placer, ya que amo la música clásica y crecí escuchándola; pero muchas piezas que mencionaba Ritter (la oda sinfónica “El desierto” de Félicien David, por ejemplo) me eran desconocidas, así que tuve que buscarlas. Por suerte You Tube fue una gran ayuda. La editorial Fitzcarraldo publicó una lista con la mayoría de las piezas musicales que se mencionan en  Compass:

http://blog.fitzcarraldoeditions.com/compass-playlist/

SE: Es interesante escucharte hablar de la geografía de Zone frente a la de Compass. Esos lugares tienen una existencia muy diferente en la mente de un francés o en la de estadounidense. ¿Podrías decirnos por qué Enard elige situar esta gran novela en países como Siria, Irán y Turquía y cuál fue la recepción del público y de la crítica francesa? 

CM: Énard enseña árabe en la Universidad de Barcelona y ha vivido largos períodos en Siria y en Irán. Compass está dedicada al pueblo de Siria. Así como Europa solo miraba, cuando Yugoslavia se incendiaba en los noventa, algo similar está pasando ahora con Siria. Mientras que el narrador de Zone era mitad croata y había peleado en la guerra de los Balcanes, el narrador de Compass es mitad francés y habla alemán y francés con fluidez. Uno de los temas de Compass  es la importancia del Otro y el peligro de sobre-identificarse con una nacionalidad en particular. La única manera en que nosotros como seres humanos podemos crecer espiritual y emocionalmente es estando abiertos a las culturas “extranjeras”, y dándonos cuenta de que el nacionalismo es un constructo: no hay tal cosa como una identidad fija. Creo que este mensaje resonó en los lectores franceses ya que Compass recibió excelentes críticas y ganó el Premio Goncourt en el 2015, el premio literario más prestigioso de Francia.

SE: ¿Podrías contarnos un poco más en profundidad sobre la relación de la musicología con los temas de la novela en general? Al escucharte me acordé de la gran novela de Thomas Mann, Doctor Faustus, en la que las ideas por detrás de la música dodecafónica se enredaban con la larga historia del pueblo alemán y su caída en el nazismo. Querría saber más sobre eso…

CM: Franz Ritter se interesa por la influencia de los compositores del Este sobre la música de Occidente. En general tendemos a pensar que las dos tradiciones están totalmente separadas y que se desarrollaron de manera independiente, pero su argumento es que, durante el siglo diecinueve e incluso antes, compositores occidentales como Liszt, Félicien David, y Rimsky-Korsakov incorporaron temas y tropos musicales de Oriente a su trabajo. Algunos ejemplos son: el Rondo A la Turca de Mozart, que incorpora una marcha turca, Scheherazade de Rimsky-Korsakov, basada en Las mil y una noches, Schubert, que le puso música a algunos poemas de Diván de Oriente y Occidente de Goethe, basados a su vez en los poemas de Hafiz. Y por otro lado, en la dirección inversa está Giuseppe Donizetti, hermano del célebre compositor de opera Gaetano; en el Levante se lo llamaba Giuseppe Donizetti Pasha y se convirtió, a partir de 1828, en el maestro de música del Sultán de Constantinopla Mahmud II.

​Thomas Mann es un personaje importante en Compass, ya que Ritter, en un punto, mantiene en su cabeza una larga conversación con él. Se sale con una división muy graciosa entre los artistas europeos: el tuberculoso, o el público, el social, y el sifilítico, o el privado, el avergonzado. También critica a Wagner por su racismo y su aislacionismo, y por su maltrato al gran compositor judío Meyerbeer, que él imitó en sus comienzos.

SE: Un aspecto fascinante en Zone es como Enard entrelaza tantos episodios históricos apenas conocidos. ¿Qué episodios de la historia oriental nos sorprenderán aquí? 

CM: Esta no es una historia del Oriente, pero en un punto Ritter cita un texto escrito por Sarah (otra gran académica del orientalismo de la que está enamorado) sobre la amistad de Balzac  con el orientalista austríaco Joseph von Hammer-Purgstall, que lo llevó a incluir en la segunda edición de La piel de zapa, de 1837, un texto en árabe que no estaba en la primera edición de 1831.

Otro chisme histórico sorprendente es que los alemanes y los austríacos lanzaron, en 1914, un llamado global a la jihad (guerra santa); querían que las tropas musulmanas se levantaran en contra de sus enemigos: los ingleses, los franceses y los rusos. Los alemanes de hecho crearon un campo para los prisioneros de guerra musulmanes en las afueras de Berlín, que llamaron el campo de la Media Luna o el  Halbmondlager. Aquí se puede ver la entrada de wikipedia:

https://en.wikipedia.org/wiki/Halbmondlager (en inglés).

SE: Este libro comienza en la oscuridad de la noche y termina cuando comienza el día. ¿Dirías que es un libro esperanzador? 

CM: ​El libro termina con una “luz de esperanza” que son los rayos  del sol que se cuelan. Sin revelar el final, digamos que en oposición a la desesperanza de la muerte y la guerra, hay una manifestación de amor, que siempre es esperanzadora (y atemporal).

SE: ¿Qué significa la metáfora del título, una brújula que no señala el Norte sino el Este, y que era de Beethoven?

CM: Uno de los temas del libro es la importancia de saber que nuestra identidad no es fija sino que fluye, una persona no está definida por su nación o sus genes sino por su apertura al otro, a lo que parece desconocido, a lo nuevo y lo extraño.  Beethoven innovó en su música, como en el Opus 111 que, como señala Franz, tiene dos movimientos en vez de los tres movimientos convencionales y  presenta una  sección sincopada increíble en el segundo movimiento que adelanta los ritmos del jazz. Al tener una brújula que señala el Este en vez del Norte, Franz (y Beethoven) nos muestran que todo es relativo: nada es absoluto ya que todo está filtrado por la subjetividad de la conciencia de cada individuo. En el diseño tibetano, por ejemplo, la entrada principal del palacio mira siempre al Este, no al Norte. Lo importante es no dar nada por sentado, mantener abierta la cabeza a otras realidades y no creer que nuestra realidad es la única posible, ya que de esa manera  se extiende la locura ( o el terrorismo).

 



Brújula

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Estas son las ediciones  de Brújula (Random House) y de Zona (La otra orilla), ambas traducidas al español por Robert Juan-Cantavella.

Aquí, una muy buena reseña de Brújula, escrita por el escritor, traductor y periodista Eduardo Berti para el periódico “La Nación” de Argentina.

 

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Foto : Robert Kelly

 

1 comentario

  1. loro1960

    Excelente entrevista. Gracias, Magda, por traducirla y compartirla.

    Le gusta a 1 persona

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