La biblia de neón

“Es la primera vez que viajo en tren y llevo ya dos o tres horas sentado. Es de noche y no veo el paisaje, pero cuando el tren partió, el sol empezaba a ponerse y pude ver las hojas rojizas y pardas y la hierba de color canela en la ladera de la colina.

Me voy sintiendo mejor a medida que el tren me aleja de casa. Ya no tengo hormigueo en las piernas y ahora mis pies son reales y no dos cosas frías que no pertenecen a mi cuerpo. Ya no estoy asustado.”

Así comienza La biblia de neón. Un adolescente huye en tren tras un incidente que solo conoceremos hacia el final de la novela. Durante la noche, David revivirá su vida en un pequeño pueblo del sur de los Estados Unidos. Una comunidad de la que su familia queda excluida cuando el padre pierde el trabajo de la fábrica y caen en desgracia.

De la casita en el pueblo que frecuentaban los amigos y el predicador, se mudan a una vieja casona medio destruida sobre una colina en las afueras del pueblo. Desde su cuarto, David puede ver por las noches la biblia de neón iluminada sobre la Iglesia que también los margina, desde que ya no tienen dinero para aportar.

El predicador con su severidad implacable es la ley que se impone por encima de cualquier autoridad de gobierno, aunque la gente se deje seducir por el método más persuasivo y amable de los evangelistas cuando montan su carpa en las afueras del pueblo una vez al año.

David se aferra a la tía de su madre, una mujer cariñosa pero estrafalaria que es el hazmerreír del pueblo. Con sus sesenta años  no deja de soñar con el amor de un hombre y pasea por las calles con la ropa provocativa que usaba en la ciudad cuando se ganaba la vida cantando en los bares.

La situación económica general mejora durante la Segunda Guerra mundial porque las mujeres consiguen trabajo en la fábrica de suministros bélicos que se monta en el pueblo y las familias reciben además la paga por los hombres que van a la guerra, aunque muchos de ellos ya no volverán.

Kennedy Toole cuenta de manera sencilla y falsamente ingenua la vida del pueblo desde la óptica de un chico. El poder del predicador con su puritanismo hipócrita. Las crueldades que cometen los adultos con los niños. La fragilidad mental de algunas personas, que aún siendo adultas, no siempre son capaces de soportar la realidad sin caer en la locura o al menos en el egoísmo.


 

Toole

John Kennedy Toole (1937-1969) se suicidó a los treinta y un años y nunca vio publicadas sus dos novelas. Fue su madre, que durante diez años visitó editoriales, la que consiguió que en 1981 se publicara La conjura de los necios que ganó el premio Pulitzer del año.

En 1989, casi treinta cinco años después de escrita, se publicó La biblia de neón, primera novela de John Kennedy Toole, escrita cuando todavía era adolescente.

1 comentario

  1. Miguel Angel

    Qué pena que se perdiera el resto de la obra de Toole. Cuando terminé la Conjura, lo primero que hice fue buscar su otro libro. Es un gran contraste, el libro más gracioso que he leido, con uno realmente triste.

    Le gusta a 1 persona

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